¡Descubre el Paraíso Escondido: Footprints Beach Resort, Filipinas!

Footprints beach resort Philippines

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¡Descubre el Paraíso Escondido: Footprints Beach Resort, Filipinas!

¡Descubre el Paraíso Escondido: Footprints Beach Resort, Filipinas!: Un Churro con Sal y Limón (y Mucho Más!)

¡Ay, caramba! ¿Cansado del mundo? ¿Harto del estrés, del jefe, de la suegra? ¡Entonces prepárate! Porque te voy a contar mi experiencia en ¡Descubre el Paraíso Escondido: Footprints Beach Resort, Filipinas! Y créeme, ¡esconde más paraíso del que te puedas imaginar! Aunque, claro, como todo en la vida, no es perfecto… ¡Pero casi!

Primero, lo que sí te aseguro, es que este lugar te va a tocar la fibra sensible. ¡Es como un abrazo cálido en pleno invierno!

Empecemos con lo IMPORTANTE (Paraíso Terrenal garantizado, ¡casi!):

  • Accessibility: ¡Para Todos! Aunque no he podido comprobarlo personalmente (y pido perdón por eso, ¡me estoy poniendo las pilas!), el resort promete ser accesible. Ascensor (¡gloria bendita!), y instalaciones para personas con discapacidad. ¡Eso me da un punto extra!

  • Internet: ¡Adiós a la desconexión, hola a Instagram! ¡Wi-Fi gratis en TODAS las habitaciones! Susurro: Y funciona bastante bien, ¡para lo lejos que estás de todo! Perfecto para subir tus fotos, presumir de paraíso y hacer (¡ojo!) videollamadas a tus amigos. ¡Y si prefieres cable, hay Internet [LAN] también! ¡Opción para los old-school!

  • Limpieza y Seguridad: ¡Tranquilidad Garantizada (Casi)! El COVID-19 fue un bicho fastidioso que nos ha enseñado a todos a ser más limpios, y Footprints no se queda atrás. Productos anti-virales, desinfección diaria en áreas comunes, y personal entrenado en protocolos de seguridad… ¡parece que realmente se preocupan! Aunque, siendo sinceros, siempre hay ese pequeño miedo… Pero tener gel hidroalcohólico a mano es básico, y aquí lo tienen. ¡Y mucho! Hasta 'sanitización profesional'. ¡Para flipar!

  • Comida y Bebida: ¡Un Festín para el Paladar! ¡Aquí es donde el paraíso se desata! ¡Madre mía!

    • Restaurantes: ¡Varios! Con cocina internacional (¡sí, pizza!), cocina asiática, y opciones vegetarianas. ¡Hay para todos los gustos! El buffet del desayuno es… ¡épico! ¡De verdad!
    • Bares: ¡El poolside bar es OBLIGATORIO! Cócteles, vistas al mar… ¡la vida es bella! ¡Y un happy hour para rematar!
    • Comidas en la habitación: Room service 24 horas. ¡Por si te da la "necesidad" de una hamburguesa a las 3 de la mañana!
    • ¡Y no te olvides del café! El café/té en el restaurante es un must!

    Anecdota Jugosa: Una vez me pedí un desayuno en la habitación. ¡Pensé en darme el gustazo! Y… ¡BOOM! Llegó con todo, huevos revueltos, tocino crujiente… ¡perfecto! Justo en ese momento, una bandada de pájaros ladrones intentó atentar contra mi desayuno, pero ¡qué va! ¡La experiencia fue demasiado buena!

  • Servicios y Comodidades: ¡Te Tratan como a un Rey (o una Reina)!

    • Concierge: ¡Un ángel guardián! Te ayuda con TODO.
    • Lavandería y planchado: Adiós a la ropa arrugada.
    • Tienda de regalos: ¡Para los souvenirs!
    • Cambio de divisa: ¡Perfecto!
    • Almacenamiento de equipaje: ¡Descansa!
  • Para los Pequeños Campeones: ¡Diversión Garantizada!

    • Niñera: ¡Para que los padres se relajen!
    • Instalaciones para niños: ¡A jugar!
    • Menú infantil: ¡Para los paladares más exigentes!

Ahora, hablemos de RELAX… ¡Ah, el relax!

  • Spa/Sauna: ¡Para los amantes del bienestar!
  • Masajes: ¡Ay, qué gozada! ¡Cuerpo, mente y alma renovados!
  • Piscina con vistas: ¡El paraíso en estado puro!
  • Gimnasio/Fitness: ¡Para quemar las calorías de los banquetes!

¡Mi experiencia más TOP! (Lo siento si me pongo un poco pesado… ¡Pero es que fue INCREÍBLE!)

EL MASAJE

Me regalé un masaje. ¡Madre Mía! Elegí el masaje relajante… ¡Pero fue mucho más que eso! La masajista (un ángel) me transportó a otra dimensión. Primero, me hizo un foot bath (¡qué maravilla!), luego, ¡aromas y manos mágicas! Me sentí flotando. ¡Una experiencia sensorial completa! ¡Salió "nuevo"!

El "pero" Perfecto (¡Cosas de la Vida!)

A ver, no todo es perfecto. ¡Faltaría más! A veces el Wi-Fi se caía (¡pero nada grave!), y la playa, aunque preciosa, ¡tenía alguna que otra ola "rebelde"!.

Pero, ¿sabes qué? Esas pequeñas "imperfecciones" le dan encanto. ¡Lo hacen más real, más auténtico!

Conclusión: ¡Footprints Beach Resort… ¡Un Sí Rotundo!

¡Ve! ¡No te lo pienses más! ¡Reserva ya tu escapada a Footprints Beach Resort! Es un lugar para desconectar, para relajarte, para vivir momentos inolvidables… ¡Y para volver a casa con las pilas cargadas!

¡Oferta Irresistible! (¡Un Capricho para Ti!)

¡Por tiempo limitado, reserva tu estancia en Footprints Beach Resort y obtén un 15% de descuento en tu habitación! ¡Además, te regalamos un masaje relajante para dos personas y una botella de vino espumoso a tu llegada! ¡No dejes escapar esta oportunidad de vivir el paraíso! ¡Haz clic aquí y reserva ahora! ¡Tu paraíso te espera! ¡Date el gustazo!

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¡Ay, Dios mío! Aquí vamos, la bitácora de mi (casi seguro) desastroso viaje a Footprints Beach Resort en las Filipinas. Prepárense para el caos, porque yo soy el caos personificado.

Día 1: El aterrizaje (y el primer tropiezo)

  • 6:00 AM: ¡Despertar prematuro! ¡Ya! ¿Quién necesita dormir? El sol filipino me espera. (Aunque, honestamente, creo que la ansiedad me despertó). Empacando a último minuto… ¿Por qué siempre lo hago? ¿Y por qué me empeño en llevar seis pares de sandalias?
  • 9:00 AM: Vuelo. El avión…bueno, digamos que no fue el A380. Es más un "cascarón volador". El azafato, que tiene cara de "ya he visto de todo", intenta sonreírme. Creo que lee mi aura de "turista desorientado".
  • 2:00 PM (Hora local): ¡Aterrizamos! El calor… ¡Por Dios! Me derrito como un helado en el infierno. El aeropuerto es una mezcla de bullicio y el olor a comida callejera que me provoca un cosquilleo en el estómago. (Debería haber comido antes).
  • 3:00 PM: Traslado al resort. El jeepney, ¿eh? Genial. Es como un autobús pero con más color y menos aire acondicionado. El chófer, un hombre con una sonrisa que abarca toda la cara, pone música a todo volumen. ¡Y me encanta!
  • 4:00 PM: ¡Llegamos a Footprints! Primeras impresiones…Wow. Las fotos no le hacen justicia. ¡Es precioso! La arena blanca, el agua turquesa… ¡Me quiero quedar aquí para siempre!
  • 4:30 PM: Check-in… ¡La pesadilla! La reservación desapareció. ¡Dios mío! ¿En serio? "¿Tal vez con otro nombre?" (balbuceo con esperanza, no quiero dormir en la playa, aunque no me importaría). Después de una hora de negociaciones (y con la ayuda de una chica de recepción muy amable), ¡lo solucionamos! ¡Aleluya!
  • 5:00 PM: ¡Primer chapuzón! El agua es… ¡Cálida! ¡Increíble! Me tiro de cabeza. Y me encuentro con una medusa. ¡Ay, no! ¡Corro a la orilla gritando! (Vale, tal vez exageré un poco). Un chico joven (un socorrista, supongo) se ríe de mí y me explica que son inofensivas. ¡Qué vergüenza!
  • 6:00 PM: Atardecer… ¡Magia pura! El cielo se incendia en colores. Me siento en la arena, con una cerveza fría, y simplemente…respiro. ¡Esto es el paraíso! (A pesar de la medusa).
  • 7:00 PM: Cena en el restaurante. La comida… ¡¡Uf!! ¡Riquísima! Pruebo el adobo, y casi lloro de alegría. ¡Y el arroz! ¡Perfecto!
  • 8:00 PM: Me pierdo paseando por la playa. Me encuentro con un par de locales tocando música. Me uno a ellos y (después de un par de "San Miguels") ¡Canto con ellos! (No muy bien, creo). ¡Olvido mi teléfono en la arena!
  • 9:00 PM: ¡Regreso a la cabaña! ¡Sin teléfono! ¡Qué desastre!

Día 2: El día del "¡Me siento Indiana Jones!" (Y el drama de la lavandería)

  • 7:00 AM: ¡El sol me despierta! ¡Sin teléfono! ¡Tragedia! ¡Pero el mundo sigue girando!
  • 8:00 AM: Desayuno. Fruta fresca, huevos, café… ¡La vida es bella! Intentan venderme un masaje, pero lo paso (por ahora).
  • 9:00 AM: ¡Búsqueda del tesoro! (léase: búsqueda de mi teléfono). Regreso a la playa. ¡Bingo! ¡Lo encuentro! ¡Entrega de recompensa por la buena suerte a ese destino! ¡Salvado!
  • 10:00 AM: ¡Excursión! ¡Cataratas! ¡A bucear en las profundidades! (O algo parecido). Contrato un barquero local con una sonrisa que me inspira confianza (y que, creo, me ha timado en el precio). El viaje es…aventurero. ¡La barca se balancea! ¡Las olas nos golpean! ¡Me siento Indiana Jones!
  • 11:00 AM: ¡Llegamos a las cataratas! ¡Espectacular! Un lugar mágico. Me baño, me hago fotos. Risas.
  • 1:00 PM: Regreso al resort. ¡Hambrienta! ¡Cansada!
  • 2:00 PM: ¡¿Dónde está mi ropa?! ¡La lavandería! ¡Desastre tras desastre! La ropa no está limpia. La han destrozado. Las manchas de adobo siguen allí. ¡Ahhhhh! ¡Grito!
  • 3:00 PM: Negociaciones con la lavandería. La chica se ríe…Me dan otra ropa. Decido relajarme.
  • 4:00 PM: Nadar de nuevo el mar. El dolor de cabeza. ¡La sal! ¡Increíble!
  • 5:00 PM: La puesta de sol. Un cóctel, ¡por favor! ¡Necesito algo que me calme!
  • 6:00 PM: ¡Cenamos en la playa! ¡Increíble! ¿Estoy soñando?
  • 7:00 PM: ¡Música en vivo! ¡Bailamos! ¡Incluso intento algunos pasos de baile filipinos! (Resulta desastroso, pero me río mucho).
  • 8:00 PM: ¡Me enamoro un poquito de la luna!
  • 9:00 PM: ¡A dormir! ¡Mañana más aventura!

Día 3: El día del “¡No quiero que esto termine!” (Y el adiós)

  • 7:00 AM: Desayuno. ¡Último desayuno! ¡Qué triste!
  • 8:00 AM: ¡Un último baño en el mar! ¡No quiero irme!
  • 9:00 AM: Comprar souvenirs (y regatear, ¡obvio!).
  • 10:00 AM: Último paseo por la playa. Me siento y contemplo el mar. ¡Lo voy a echar de menos!
  • 11:00 PM: ¡Empaquetar! ¡Maleta! ¡Última vez que organizo!
  • 12:00 PM: ¡Check-out! ¡Adiós, Footprints Beach Resort! ¡Gracias por todo!
  • 1:00 PM: Traslado al aeropuerto. Me despido de todo.
  • 2:00 PM: Espera en el aeropuerto.
  • 3:00 AM: Vuelo de regreso a casa.

Reflexiones finales (con lágrimas en los ojos):

Fue un viaje… ¡caótico!, ¡imperfecto!, ¡increíble! Me he reído, he llorado, he comido como una cerda, me he perdido, me he encontrado… He conocido gente maravillosa. Footprints Beach Resort… ¡Volveré!.

¡Hasta la próxima, Filipinas! ¡Y a preparar la maleta para la próxima aventura! ¡Porque la vida es un viaje, y yo estoy lista para el siguiente!

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¡Descubre el Paraíso Escondido: Footprints Beach Resort, Filipinas! - Preguntas Frecuentes (y algunas reflexiones desordenadas)

¿De verdad es un paraíso escondido? ¿O es solo... marketing?

¡Ay, la gran pregunta! Mirá, la verdad... . Pero no te imagines el paraíso de la postal, ese de Instagram sin una sola arruga o un grano de arena fuera de lugar. Es un paraíso real, con sus imperfecciones. Como esa vez que me caí en la arena intentando una foto “artística” y terminé llena de cangrejos y mirando al cielo pensando: "¡¿Quién se cree que soy, una sirena?!"

El “escondido” es literal. Estás lejos de los resorts masivos, lo que significa menos gente... y menos Wifi decente. Prepárate para desconectarte (cosa que, para ser honesta, me vino de maravilla, aunque al principio me moría por subir fotos). El paraíso es el silencio, el sonido de las olas... y la comida, ¡la comida! Más sobre eso después… ¡oh, la comida!

¿Cómo llego a Footprints Beach Resort? Porque Google Maps, a veces, miente descaradamente...

Ah, la odisea del viaje… Prepárate para un poco de aventura. Necesitas primero volar a un aeropuerto cerca de la zona (Palawan, generalmente). Luego, vas a necesitar un transfer terrestre y, lo más emocionante, un viaje en barco. Yo, que soy de marearme hasta en la bañera, casi me muero del pánico al principio. Pero el paisaje… ¡DIOS MÍO, EL PAISAJE! Es como entrar en una película.

Un consejo: lleva pastillas para el mareo, incluso si crees que no las necesitas. Y prepárate para el sol. Mucho sol. Protector solar a tope, gorra, gafas… y paciencia, porque el viaje, aunque precioso, puede ser largo.

¿Qué tipo de alojamiento ofrecen? ¿Son... cómodos? ¡No quiero dormir en un catre!

Alojamiento. Una palabra que evoca imágenes de habitaciones, camas...¡diferentes tipos de camas! Hay cabañas frente a la playa, otras más apartadas en medio de la vegetación… Yo me quedé en una frente al mar y… ¡la vista! Te juro que me despertaba cada mañana con una sonrisa de idiota. Una sonrisa muy pegajosa por dentro y por fuera.

La comodidad... bueno, no esperes el súper lujo. Son cabañas rústicas, pero limpias, con mosquiteras (¡gracias a Dios!) y aire acondicionado (¡OMG, Benditos sean!). Y las camas… cómodas. No son como las camas de un hotel cinco estrellas, pero a estas alturas, uno no se queja. Lo único que extraño, para ser sincera, ¡es el agua caliente! Por momentos, es un "baño energético" para despertar. Pero con el calor que hace, tampoco es tan terrible.

La comida… ¡cuéntame de la comida! ¿Hay opciones para vegetarianos/veganos? (Porque no quiero sufrir crisis existenciales con un plato de carne)

¡LA COMIDA! ¡Ah, la comida! La comida es… es… ¡el paraíso dentro del paraíso! Literalmente. Pescado fresco a la parrilla, mariscos que saben a gloria, frutas exóticas que explotan en tu boca… Me dan ganas de llorar de solo recordarlo.

Hay opciones vegetarianas/veganas, pero no esperes la misma variedad que en una gran ciudad. Pero la calidad es increíble. El chef es un genio, y usan ingredientes locales y frescos. ¡Yo, que soy carnívora furiosa, comí más verduras que en toda mi vida! Y el arroz… ¡ay, el arroz! Necesito una terapia intensiva para superar la adicción al arroz filipino. Y, bueno, los postres... ¡el paraíso postrero! No te pierdas el helado de coco. En serio, ¡no te lo pierdas!

¿Qué puedo hacer en Footprints Beach Resort? ¿Me voy a aburrir? (Soy de esas personas que necesita hacer algo constantemente)

¡Aburrirse! Esa es la gran pregunta. Depende de ti. Si eres de esos que necesitan estar en movimiento constante, la respuesta corta es: quizás. No vas a encontrar grandes centros comerciales ni discotecas. Pero… ¡respiremos!

Puedes nadar, bucear, hacer kayak (¡la experiencia es brutal! Con agua que te enamora, pero es inestable, y no quiero decir más. 🥴). Hay excursiones a islas cercanas, caminatas por la playa, y… ¡leer un libro! Yo, que soy adicta al trabajo, me obligué a desenchufarme. Al principio me costó. Luego, me di cuenta de que necesitaba respirar. Y entonces… ¡la magia! Aprender a disfrutar del silencio. De la paz. De no hacer nada. Es como una terapia intensiva, pero en la playa, con cócteles y cocos.

¿Hay wifi? (Porque el mundo no se para, ¿sabes?)

¡Ah, el Wifi! El gran dilema del viajero moderno. Sí, hay Wifi. Pero… es como la leyenda del Yeti: existe, pero no siempre se ve. O, mejor dicho, está, pero a veces es intermitente. Muy intermitente. Es como si el internet se tomara vacaciones cuando tú lo necesitas.

Mi consejo: prepárate para desconectarte. Es una oportunidad de oro. Al principio, me volvía loca de no poder subir fotos al instante. Pero luego… descubrí que no necesitaba el mundo virtual. Necesitaba el mundo real. Y, bueno, si realmente necesitas, puedes caminar hasta la plaza del pueblo, donde tienes algo más de señal. Pero piénsalo bien antes de hacerlo. La desconexión es terapéutica. En serio.

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